La situación era tensa
Tras una cena de colegeo, me habías invitado a tomar una copa a tu casa. Una luz tenue se apoderaba del terciopelo de los cojines de su salón.
Sabías que te deseaba desde el momento en que me senté frente a tí y pedimos aquella ensalada con mermelada de frambuesa. Sabías que cada cucharada que rozaba mi lengua, mientras me hablabas de las injusticias de este mundo, era una cucharada que sentía en el interior de mi vagina, que cada vez que te veía relamerte te veía paseandote por mi ansioso coño.
Apoyados en la ventana de tu salón , maravillada, por la majestuosidad de tus estanterías llenas de libros, por la belleza de los hilos de las farolas a los lejos, por la magia de las nubes plateadas sobre el cielo nocturno, excitada, por el viento caliente que entraba y se colaba por mi cuello, y sobretodo, atemorizada, porque sabía que me estabas mirando fijamente mientras yo olía aquella noche de verano.
Ambos sosteniamos los vasos de licor y tú, con una media sonrisa, te apoyaste contra el respaldo del sofá, quedamos frente a frente, pero distanciados, yo no me quería mover de la ventana.
Sonreías y me mirabas en silencio, yo bajaba los ojos y me sonrojaba.
- ¿Cómo te imaginabas esto?
-¿El qué? – dije haciendome la ingenua…. con él hay que andar con pies de plomo, nunca sabes que trampa te está montando.
- Alicia….- sonrió.
Se acercó a mi y me quitó la copa, posó ambas en la mesa, despues me tomó de la mano, y volviendo a apoyarse sobre el sofá, me puso frente a él, solo con su mano tocando la mía…. sus dedos se posaron en mi cintura. Me miraba a los ojos fijamente, esos ojos tan intensos y profundos.
Yo estaba temblorosa, pero cada vez que bajaba la vista, su mano desatendía mi cintura y me obligaba a mirarle guiando mi barbilla.
- Relajate…. dime si estás incómoda
- No….
Posó un dedo sobre mis labios, y empezó a acariciarlos suavemente – Tienes una boca preciosa, más cuando sonríes con ese aire tímido. ¿Crees que soy capaz de seguir adelante?
- No lo sé- estaba acojonada
- Dime, estás excitada?
Empecé a tener dificultad para respirar y un cosquilleo se apoderó de mi intimidad.
- Sí.
- Puedo tocarte?
-Sí
Sin dejar de mirarme a los ojos se puso de cuclillas , me levanto despacio la falda, y me bajó las bragas hasta los tobillos
Volvió a levantarse y su dedo penetró entre mis piernas.
Me miraba y sonreía . Su huella dactilar acariciaba la gordura de mi clítoris, que estaba hinchado y caliente. Yo apretada los muslos y me moría de placer…..pero casi no podía moverme, me tenía agarrada por la cintura y no me permitía que dejase de mirarle.
Me arrimé contra él y sentí el bulto bajo sus pantalones.Él me desabrochó la falda y la dejó caer. Yó empecé a rozarme contra la tela de sus pantalones, y comencer a respirar en su oído.
- buena chica….. buena chica……
Cuanto más me rozaba contra él, más sentía llegar el orgasmo, más deseaba que su calor me torturase y me lo follaba cabalgandole en mi mente. Le cabalgaba de pie, rozandole con ropa que para mi no existía, y mi cabeza se inclinaba contra su hombro mientras me dejaba llevar por el placer.
Pasé mi mano por su tripa y le desabroche el cinturón.
Me retiré y mientras le bajaba la cremallera él me preguntó: – ¿Qué vas a hacer?
-Lo que más deseo.
Le bajé los pantalones y de pié, me desabroché la camisa…
Guié su mano para que poseyese mi pecho y mientras ahora, era yo la que no dejaba que mirase hacia otro lado, empezé a acariciar su polla por encima del calzoncillo.
Empezó a respirar entrecortadamente, se acercó y dijo -deja que me jodan tus labios-
Me agaché, y le desposeí de sus últimos trozos de tela.
……ahhhh….allí estaba…. rebosante…. triunfal… gorda y palpitante…..
Saqué la lengua y lamí desde la base hasta el final de su polla, notaba sus venas hincharse, palpitar… la tomé con mi mano y presioné sobre las zonas más endurecidas, la palma le tomaba el tronco, pero solo dos yemas de mis dedos apretaban los bultos que más bombeaban sangre… la hundí en mi boca y comencé a chupar de arriba a abajo, mientras seguía presionando su polla por donde más dura estaba…me volví loca, engullía su potencia, su calor… una mano en su pene, la otra le agarraba el trasero… él posaba su mano en mi cabeza y me hacía tragarme su polla brillante, mojada, empapada….
La lengua acariciaba juguetona su glande… los dedos la obligaban a bombear, la palma de mi mano movía toda su piel de arriba a abajo, y mi boca chupaba, succionaba, aquel vicio que estaba empezando a responderme con contracciones…. La saliva envolvía mis labios y su miembro, su falo se endurecía cada vez más al paso de mi lengua… mi mano le daba los últimos coletazos y yo sentía como mi vicio se convertía en liquido chorreando entre mis piernas.
lluvia de semen cayó sobre mi lengua… se deslizó por la comisura de mis labios y goteó sobre mis pezones erizados…..
