El día que encontré esposo
El día que encontré esposo
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La polilla seguía el mismo ritmo y se golpeaba contra la lámpara del techo.
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Sus enormes alas creaban sombras gigantescas en la pared amarillenta de enfrente. El armario se despegaba un milímetro de la pared a cada segundo.
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La polilla se posó en mi estómago y me quedé mirándola. Hacía un extraño contraste con mi blanquecina piel. Era gorda, peluda, me apetecía acariciar la capa marrón aterciopelada que cubría su lomo. Su ojo rubí me recordaba a la piedra del anillo de la señora Margot.
Poc Poc
Sacó su trompa y empezó a examinar mi piel, mientras flexionaba sus múltiples patas para aproximarse más a mí. ¿buscaba algún tipo de sabor? ¿o aquello era su órgano olfativo?
Le dí un manotazo y sentí todo su volumen en la palma de mi mano. Me dejó el vientre lleno de un polvillo amarronado. Me incorporé sobre la cama y miré al suelo, donde estaba la atontada polilla con las alas destrozadas.
Poc Poc Poc
Mi bota calló ruidosamente sobre el suelo de madera. Total, ya no podría volver a volar.
Miré el reloj colgado de la pared, eran las 12 del mediodía. Poc Poc Poc.
Me levanté y dí dos pasos hacia el fregadero, abrí el grifo. El agua corría y me limpie el estómago para quitarme el polvo brillante del bicho. “El agua tiene el mismo color que sus halas, que curioso” Sonreí.
Poc Poc. Subí la persiana y miré al cielo amarillo, no había niebla, y las sombras de los edificios de ladrillo eran más difusas que otros días “Por lo menos hoy no me asfixiaré de calor”.
Poc Poc Poc Poc Abrí la puerta del armario.
- Abuela, ponte de cuclillas
Mi abuela obedeció y mientras se ponía de cuclillas levantó el faldón de su camisón gris. Metí la mano entre sus esqueléticas piernas y extraje el orinal que contenía orín teñido de oscuro por las heces que reposaban en el fondo.
Mi abuela siguió dando con la palma de la mano en el fondo del armario.
- Abuela para, sabes que al vecino no le dejas concentrarse para consultar al oráculo, y si no le dejas consultar al oráculo, el periódico de mañana no recibirá su mensaje y no sabremos como afrontar esta semana.
Miré su cara, tenía la cabeza agachada.
- Abuela, mírame- Alzó su cara hacia mí. La herida de la frente ya estaba prácticamente curada- OH…… ¡Mira como has puesto el camisón!- Le grité- ¿ya me has quitado otra cuchilla? ¡¡¡¡¡¡¡Te he dicho mil veces que están muy cara para que tú las malgastes con tus juegos!!!!! ¡Ésta era la última que me quedaba del mes!
Comencé a morderme la mano, “mierda….. ¿ahora con qué me voy a afeitar? ¡Si me crece el pelo de las piernas o de los sobacos o de cualquier zona no encontraré marido!!!!
- ¿¿¿¿¿¡ME OYES ABUELA!???? Por tu culpa no encontraré marido!!!!!!!!
- ….tienes que sonreír más… – dijo mientras seguía corriendo sangre por un lateral de su boca – tienes que sonreír más, tienes que sonreír más- se pasaba la hoja de afeitar por la comisura de los labios- así… tienes que sonreír más… tienes que sonreír más… así…
Cerré la puerta del armario y salí de casa enfurecida. Bajé las escaleras casi a tientas por la oscuridad que reinaba en el portal, la madera vieja crujía y crujía, mis botas pesaban demasiado, pero no tenía otras. Seguí bajando y llegué al bajo. Camine con el agua que me cubría los tobillos, las goteras chorreteaban sobre mi cabeza, y el líquido caliente resbalaba en mi nuca. Me acerqué a la ventanilla del portero:
- Quiero salir
El portero me daba la espalda, se balanceaba adelante y atrás, tenía sus manos agarradas a la mesa de la pared de enfrente. Sus pantalones estaban medio bajados y veía sus calzoncillos azules. Todavía no se los había cambiado.
- ahh…aaaaahhh….. ahhhhhhhhhhhhh
- ¡¿Me oyes?! ¿Qué si me abres el portón!
- AAAAAHHHHHHHHHHHH…………..- Se giró y me dijo malhumorado- es de mala educación interrumpir, Lo sabes no? ¿O es que no te enseñaron modales?
Encima de la mesa estaba la sandía del agujero. Era la amante del portero, pero pronto tendría que cambiarla, las moscas ya empezaban a apoderarse de ella.
- Ábreme el portón
Gruñó y pulsó el botón. Los mecanismos oxidados empezaron a chirriar en todo el edificio. Mientras se abría un rayó de luz cegador se reflejaba sobre el agua del sótano. Subí las escaleras y salí a la calle.
Tenía hambre …. así que comencé a caminar hacia el mercado. Para eso tenía que caminar dos calles enteras deshabitadas. Yo vivía a las afueras de la ciudad. Desde que había pasado la guerra las calles por las que paseaba ahora estaban vacías, era un cementerio de rascacielos viejos. Nadie vivía en ellos ni ponía allí sus negocios. El pánico, los recuerdos de los primeros días de la guerra había dejado marcada a toda la población, cuando estos edificios eran los primeros objetivos de las bombas. Ahora solo algunos quedaban en pie, podría servir de cobijo para miles de personas que vivían en la calle, pero muchos preferían aquello que volver a arriesgar. Muchos temían una Cuarta Guerra Mundial. Pobres ignorantes. ¿Guerra? ¿contra quien? ¿Para conseguir qué? ¿Si no queda nada?
Seguí caminando y llegué a la entrada del mercado. El mercado se asentaba sobre las vias abandonadas del metro urbano, así que podías entrar en él desde cualquier boca hacia los túneles.
Un guarda de seguridad me cacheó mientras su compañero me apuntaba con una pistola a la cabeza.
- Está limpia
Me abrieron la puerta y entré en el mercado. En contraste con el exterior, aquel sitio estaba lleno de gente. Un pasillo infinito de puestos se extendía ante mis ojos, las ofertas retumbaban en mis oídos:
- ¡ Ropa de tercera mano! ¡No de cuarta ni difunto! ¡Ropa de limpia de tercera mano! ¡Fina, tejido transpirable! ¡Ropa de tercera mano!
- ¡Hoy la paloma está en oferta! ¡Un saco de raíces por una paloma! ¡Venga, está regalado!
Me acerqué a una de las tiendas que tenían mayor prestigio y mejor zona en todo el mercado. Ocupaba un andén entero y la separaba de las vías un escaparate de cristal blindado. Solo los ricos y algunos privilegiados como yo podíamos comprar en ella.
Los ricos vivían en los pueblos de alrededor de la ciudad. Los pueblos habían sido menos dañados en los años anteriores que los centros urbanos, así que las clases adineradas de la ciudad habían comprado con su dinero las casa y las tierras de lo pobres aldeanos; más tarde el dinero perdería valor, y ahora lo más valorado eran las raíces y las semillas. Los campos estaban desiertos y prácticamente muertos, pero los ricos ya instalados en los pueblos, decidieron gastar sus últimas existencias de oro y monedas en comprarse a los hijos de los aldeanos. Les criaron, les alimentaron y les educaron para que fuesen sus esclavos. ¿Esclavos para qué?
…para desenterrar raíces y semillas….
Yo no era rica, yo solo poseía estudios, inteligencia y frialdad. Aquellas facultades ya no eran valoradas como lo habían sido en siglos anteriores, en el siglo XXII se valoraba la posesión de recursos, de comida, se valoraba a la burguesía y a los patronos de las tierras.
Existía otra clase social, “los constructores”. Esta clase estaba constituida por hombres fornidos y mujeres corpulentas bastante entradas en carne. Ellos eran los elegidos para reconstruir el Nuevo Mundo, que se encontraba al sureste del continente.
Cuando la guerra se les escapó de las manos a los “grandes hombres del gobierno”, cuando el mundo entero estaba hecho cenizas y del total de la población mundial solo había sobrevivido el 30 %, los muy cabrones dejaron a un lado sus diferencias y crearon la “Alianza del futuro”. Dictadores , presidentes y líderes de masas vieron como sus imperios se caían, así que decidieron unirse para crear uno nuevo. Para ello necesitaban la ayuda de científicos e intelectuales que en un principio se negaron a tomar parte de esa iniciativa, pero no les quedó más remedio que aceptar lo si no querían ver morir de hambre a sus familias.
La Alianza del Futuro ponía vigilancia en el resto de los focos con vida que existían en el resto del planeta (uno de ellos era en el que yo vivía), y una vez al mes anunciaban quienes serían los elegidos para la construcción del nuevo imperio. Los hombres serían constructores y productores, y las mujeres serían reproductoras y criadoras de hijos.
Yo en mis años adolescentes había sido una alumna diez en el estudio de las letras , las culturas y la psicología. Y además, poco antes de que estallase la guerra, me habían propuesto pertenecer al mundo de la moda. Era alta, delgada, pecho perfecto, cintura estrecha y caderas estrechas, mi cara era envidia de todas mis compañeras, mis ojos azules varias veces habían sido comparados con el azul del mar… antes de que se volviese marrón, mi larga melena rubia natural…..
Entramos en guerra y yo perdí todo mi valor. Ahora tenía cabeza rapada, por que vendí mi cabellera para que fuese utilizada como abrigo de bebés.
Con suerte y mucha perseverancia conseguí un trabajo que ahora me permitía ser privilegiada en la entrada a algunas tiendas como la que se hallaba enfrente de mi.
Pero yo no quería ese trabajo, yo quería salir de la miseria casándome con uno de los ricos de los pueblos. No quería amor, pero sabía que viviría bien allí.
Me acerqué a la puerta de cristal blindado y Ramil me la abrió .
- Entra ardillita- me dijo- ¿qué me traes hoy?
Saqué la autorización firmada por “Susana Boham Tao” y sellada por el Hospital Santa Claridad.
Ramil se limpió sus manos ensangrentadas en el mandil y me cogió el papel de las manos:
- Recibiré el cuerpo esta tarde. Bien…. veamos……. tenía problemas de corazón y dos infartos seguidos en un día acabaron con su vida……. ¿cuándo te firmó la autorización?
- Tranquilo, ya la tenía casi convencida, sufrió el primer infarto del día y conseguí que firmase cuando estaba a puntito de irse.
- Bien bien- Sonrió- a ver que edad tiene……… ¿¿¿¿¿¿¿70 años????????
Dí un paso hacia atrás del susto que recibí.
- ¿Me traes carne de vieja??????- Siguió gritándome Ramil
- Ramil, cierra el pico un momento y piensa un poco con tu cerebro de orangután. ¿Si hubiese podido no hubiese traído carne joven? ¡Pero date cuenta que no soy el único buitre en ese hospital! ¡Y ya es bastante difícil conseguir una pieza así que no me vengas con gilipolleces, que sabes que soy la única que te consigue algo fijo y limpio cada dos días! ¿Qué te trajo ayer Yorën? ¡Un cáncer de colon! Cuanta carne aprovechaste, eh? Mendrugo? Así que dime ahora que parte me corresponde si no quieres que te deje tirado….
- Tú sabes que no me vas a dejar tirado….. “bonita”, no vales ni para tomar por el culo, así que no creas que vas a encontrar a tu salvador tan pronto….- me dijo mientras me tocaba la calva y sonreía como un cerdo. Pasó detrás del mostrador y abrió un arcón, cogió una pieza y la metió dentro de una bolsa- toma – y me la pasó por encima de la barra
Abrí la bolsa, medio antebrazo y una mano….
- Tío….esto es todo hueso……
- Si no quieres morirte de hambre para la próxima no quiero que superen la veintena, así que arréglatelas como puedas.
Marché de allí cabreada y sin saber como cojones me las iba a apañar para la próxima…. El cerdo me lo había puesto difícil. Un menor de edad….. necesitaría convencer a sus padres para que me donasen su cuerpo una vez muerto….. Era lista, era una maestra en el arte del engaño. Sabía meterme dentro de sus cabezas y hacerles sentir que darme su cadáver era lo mejor que habían hecho en su vida. Pero convencer a unos padres de tomar posesión de su hijo……. Por mucho que haya enloquecido la gente una madre sigue teniendo el instinto de una madre.
“De todos modos, cuando mi abuela se canse de picar en la madera tendré suficiente para un mes”
Salí del metro, hoy no iría al hospital sin haber hecho una pequeña intentona de mi proyecto paralelo. Guarde mi “fiambre”en la mochila-congelador y me dirigí hacia el bar de Margot.
El Bar de Margot era una antigua discoteca. Entré.
- Hola ardilla- Me dijo el portero. Te animas a entrar hoy en la sala 2?
- Solo si me dejas entrar con la pistola
- Jajaja, anda pasa.
Entré en la sala 1, la sala 2 era para prostituirse. Muchas mujeres aceptaban ese trabajo, eran listas, ganarían raíces. Yo era más lista que ellas, con mi virginidad intacta conseguiría un “contrato indefinido”
La sala uno era un bar normal y corriente, donde la gente hacia contactos, la mayoría de los clientes iban buscando matrimonio. En la barra estaba Margot esquelética y arrugada, con su ojo de polilla en el dedo.
- Hoy tienes suerte ardilla, ese hombre lleva ahí sentado 2 horas, me dijo que venía buscando esposa
Me giré, la música estridente de los violines me perforaba los tímpanos, pero es que era lo único que sabía tocar el hermano de Margot, y los equipos de música, escaseaban y eran exageradamente caros. La música necesaria en la posguerra? La música te da más vida que la comida.
Miré a aquel hombre. Tenía la cara pálida, las ojeras bastante marcadas, pero tenía un rostro bello a pesar de su aire cansado. Tenía carnes y vestía ropa limpia y cuidada.. Llevaba zapatos de piel……………. era un rico. Era difícil ver en aquellos momentos a alguien con calzado de piel, la mayoría había acabado en los estómagos de muchos. Este hombre prefería vestirlos, eso quería decir que nunca había pasado hambre.
Me miró, le miré. En ese momento se le acercó una mujer delgada pero de grandes pechos, también rapada. Le faltaban varios dientes pero eso era común entre nosotras. Le dijo algo al oído, él movió la cabeza de un lado a otro y ella se fue con cara de mala ostia. Me volvió a mirar, me sonrió e hizo un gesto con el que me pedía compañía.
“probemos suerte ardilla” pensé.
Me senté a su lado. Él me miró los muslos, yo llevaba pantalones cortos.
- ¿Qué te dijo?- solté sin ninguna discreción.
- Que sabía cocinar, planchar, que era una perfecta ama de casa, y que sabía perfectamente como satisfacerme en la cama.
- ¿por qué no aceptaste? Era guapa.
Me miró a la cara y posó su mano sobre mi muslo. Comenzó a escurrirla en mi entrepierna. Yo no llevaba bragas, nunca he usado. Me tumbé sobre el sofá para que siguiese su inspección con más comodidad. Hundió sus dedos en mi vagina, Margot me miraba con una sonrisa, le devolví un guiño. Él encontró lo que buscaba, hundió un poco más sus dedos y solté un gemido de dolor.
Sonrió.
- ¿Te gustaría ser mi esposa?
¡Cuantas veces había soñado con ese momento!¡Por fin tenía mi vida resuelta! ¡Se acabó el hambre y raparse el pelo!…….
Nos dirigimos a una capilla y allí un guarda nos tomó los datos, firmamos los papeles y nos dio el certificado:
“Armando Birlo Stoned, Roussell Mandes Hernán, Marido y Mujer. Matrimonio legalizado por la Alianza del Futuro, destinados a vivir en la Aldea del Sector Norte, y cuidar de la producción de sus tierras”.
Llegué a su casa, molinera, pintada de color blanco y muy cuidada. No habíamos dicho una palabra más desde nuestro consentimiento en las nupcias. Nos sentamos en la mesa de madera. Comimos estofado de glúteos y brindamos con zumo de raíz destilada…………
De repente me desperté. Me dolía la cabeza intensamente. Estaba recostada sobre un colchón….pero no sabía dónde. Estaba a oscuras. Intente incorporarme, pero me fue imposible., algo me ataba las muñecas al colchón y mi cintura también se sentía aprisionada.
Se abrió la puerta…… y entró algo de luz…… Dos sombras se encontraban bajo el marco de la puerta.
Hacía un calor asfixiante.
Una de las sombras era alta, la otra, le llegaba por la cintura a la mayor. Iban cogidos de la mano……
- Esposa….. no te asustes…… Éste es tu destino.
No entendía nada. La sombra pequeñita se soltó de la mano de mi marido y desapareció. Poco a poco una luz temblorosa iluminaba media cara de mi reciente esposo, cada vez esa luz mostraba más su cuerpo, a su lado apareció un niño sujetando una vela. Me miró y sonrió.
El niño estaba delgado y llevaba vendajes en varias partes de su cuerpo.
- No te preocupes, esposa, es sordo, no escuchará nada de lo que te digo. Tú eres una mujer limpia……
Intenté gritar o preguntar que coño pasaba… pero de mis labios no salieron nada más que ruidos extraños, algún tipo de droga me impedía hablar correctamente….
- Su madre murió en el parto. Nunca he podido regalarle otra madre, todas eran mujeres sucias. Tú eres limpia. El niño tiene la lepra, le queda poco tiempo…… quiero que le ames como si fuese tuyo….. es tu hijo…… pasareis vuestras últimas horas juntos…. Te aseguro, esposa, que serás feliz……
Armando Sonrió y dio un toquecito en el hombro al niño, el niño le devolvió la mirada y comenzó a caminar hacia la cama, con la vela entre sus manitas.
Todo aquello era horrible, me entraron nauseas, veía a mi muerte acercarse hacia mí con forma de niño…. armando cerro la puerta… Y el niño colocó la vela en un candelabro que había al lado de la cama. El niño se sentó a mi lado, y no decía nada, me miraba serio. Empecé a agitar las manos para desatármelas y salir huyendo de allí, aquél niño me miraba con los ojos muy abiertos, olía a podrido…. sus vendas rozaban mi piel. Entonces abrió un cajón de la mesita y sacó una tijera, empecé a moverme frenética, el filo de la tijera brillaba, el niño me observaba tendida pasó la punta de la tijera por mi hombro……
Mi corazón se salía del pecho…….
Bajó por todo el brazo y llegó a la muñeca……. Yo estaba hecha de hielo…..
Cortó la cinta que sujetaba mi mano.
Guardó las tijeras en el cajón.
Se sentó encima de mi vientre, reposó su cabecita en mi pecho y me abrazó con fuerza.
- …..Mamá……
Mi brazo se levantó
y le rodeé con él……
lianaaa dijo:
Mayo 15, 2009 a 3:45 pm
esta loco